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Entusiasmo y demandas de la juventud frente al liderazgo de Lugo: ¿Cómo se presenta el nuevo gobierno paraguayo? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Luis Caputo*   
Qui, 10 de Julho de 2008 13:26

Paraguay

La llegada de Fernando Lugo a la presidencia del Paraguay no es circunstancial o meramente coyuntural, responde a una notable mutación en la base de las identidades políticas de la ciudadanía, mutación que va de aquella identidad constituida por 61 años de una institucionalidad tradicional impuesta por el Partido Colorado, -incluidos los 35 años de la dictadura ejercida por el General Stroessner (1954-1989), más los cinco gobiernos colorados que se sucedieron en el poder en los últimos 19 años de liberalización política-, a la emergencia de otras identidades con creciente autonomía ciudadana.

Es difícil calibrar el alcance y la significación del fenómeno Lugo en términos de las transformaciones que se vienen produciendo en la vida política, dado el enorme debilitamiento de las instituciones del Estado y partidos políticos. Ahora bien, para saber cómo puede evolucionar el escenario del nuevo Paraguay y cómo serán las políticas hacia la ciudadanía en general y la gente joven en particular, se puede hacer un breve repaso del presente contexto sociopolítico.

Fernando Lugo emergió en el espacio público ocupando un rol de fundamental importancia, no sólo dentro del campo religioso, sino dentro del campo de las luchas sociales, pues era Obispo católico de San Pedro, uno de los Departamentos con mayor presencia de población rural y más pobres del Paraguay, donde además de tener una destacada y sostenida presencia en las luchas campesinas y barriales (en marchas y cortes de rutas de varios días, etc.), fue y sigue siendo, una figura apreciada especialmente por la juventud. Ciertamente, la juventud sampedrana destaca la sorprendente apertura en su función de Obispo para mantener diálogos con la gente joven, para facilitar y encontrar respuestas a sus inquietudes.

Desde ese lugar, el ex obispo ha logrado ir constituyendo su liderazgo por las mismas contradicciones e incapacidad del Partido Colorado, que van desde mutua acusaciones de sus agrupaciones por “robar elecciones internas”, “violar una y otra vez la constitución”, “prebendarismo y corrupción”, “vínculos con la mafia y el narcotráfico”, “posiciones pronorteamericanas”, “sojizacion del campo”, hasta de provocar el desastre económico que ha llevado a la “desocupación y expulsión de jóvenes del país”. Mientras todo esto era reconocido desde el mismo partido oficial, las organizaciones sociales con fuerte presencia juvenil se movilizaban una y otra vez portando demandas ciudadanas que en definitiva desafiaban las estructuras de sometimiento político, con un discurso que enfatizaba la necesidad de liberarse del devastador poder colorado.

Por tanto, la emergencia del ex obispo a la arena política no es reflejo solamente de una crisis socioeconómica. En un país donde buena parte de la población está bajo la línea de pobreza (por mencionar sólo un indicador se registran 300 mil familias y sus hijos sin tierras y sin posibilidades de trabajo), el discurso electoral del partido en el poder insistía con apelar al “pueblo colorado”, en tanto desde los movimientos sociales y partidos en la oposición se menciona a la “ciudadanía” y sus derechos.

La fuerza del mensaje de Lugo, triunfo presidencial y poca renovación del Parlamento

Ante una crisis de representatividad política de proporciones inconmensurables, en la que se incluye a figuras cuestionadas del oficialismo -desde el Presidente, parte de los parlamentarios, hasta los poderosos seccionaleros1-, y a buena parte del desprestigiado arco opositor tradicional, es que desde el espacio público y la misma opinión pública fue emergiendo, con base en una percepción colectiva de confiabilidad y legitimidad en el papel de la Iglesia, un líder totalmente opuesto a la oferta de la clase política tradicional, con una retórica progresista. Ciertamente, primero con su fuerte compromiso pastoral desde la teología preferencial por los pobres, con alto reconocimiento en la sociedad campesina y su incansable acompañamiento a los movimientos sociales, Lugo se lanza a acompañar las movilizaciones sociales contra los intentos reelección de Nicanor Duartes Frutos, que constituían una clara violación constitucional, a punto de ser posibilitada por una Corte Suprema de Justicia adicta.

Si bien la Iglesia, no le dio su bendición explícita, Lugo pudo fundar su propia fuerza en un mensaje esperanzador de cambio, matizado por la no confrontación y la moderación al referirse al Partido Colorado o al poder económico, en el cual prima aristas de la doctrina social de la Iglesia, al plantear un Estado conciliador de clases sociales, de virtud ética en la política y la función pública. De allí las enormes expectativas que exhibe el Paraguay de hoy en este extrapartidario de humildad franciscana. Dicha fuerza se va operacionalizando dentro de las organizaciones populares reunida en el movimiento Tekojoja (igualdad en guaraní). De este modo y ante dicho vacío de representatividad, se conforma la Alianza Patriótica para el Cambio (APC2), con los principales dirigentes sindicales. Además, Lugo logra obtener por fuera de la APC, importantes apoyos electorales desde otras instancias por parte de dirigentes campesinos y de agrupaciones de izquierda. Aunque con cierta fragmentación y “muchos tiras y aflojes” las agrupaciones terminaron cada cual por intentar conquistar escaños en el Parlamento Nacional, teniendo como resultado la contundente victoria de Lugo y la peor elección de los colorados, pero en contrapartida dichas fuerzas obtuvieron una pobre elección para Senadores y Diputados. 3

Durante la campana electoral, Fernando Lugo intensifica su relación directa con la ciudadanía (inaugura los ñemongueta guazú, grandes diálogos en guaraní), concitando una enorme popularidad en las nuevas generaciones4, conquistando simpatías juveniles, inclusive pertenecientes a las tradicionales familias coloradas. Esta adhesión juvenil, no sólo quedó patentizada electoralmente al derrotar al Partido Colorado, como uno de los partidos en el poder más antiguos del mundo, sino que también quedó plasmada en el enorme entusiasmo colectivo por los resultados, al sentir que el voto había sido útil para el cambio.5

Las primeras señales del nuevo gobierno

Ya como virtual Presidente, dada las presiones por los cargos del Partido Liberal -el segundo partido por su peso electoral-, Lugo facilita la construcción del “Frente Social y Popular” con una espectro diverso de organizaciones del país (ligado a Tekojoja y donde contribuyen técnicamente ONGs), para sugerir candidatos a los cargos ejecutivos liberados para el 15 de agosto. De las primeras decisiones en la conformación del gabinete, se puede advertir que se está modelando un gobierno cuyos altos cargos son ocupados por sectores con intereses e identidades radicalmente distintos. Veamos el siguiente cuadro de correlación de fuerzas contrapuestas en el gabinete de Lugo, que sin duda tendrá influencia en la diagramación de políticas centrales de la agenda país y específica para la juventud.

Fuerzas progresistas y socialdemócratas / técnicos independientesFuerzas neoliberales/conservadoras
Jefatura de GabineteVicepresidencia
Ministerio del InteriorMinisterio de Hacienda
Ministerio de SaludMinisterio de Industria y Comercio
Secretaría de Acción SocialMinisterio de Justicia y Trabajo
Secretaría de la MujerMinisterio de Agricultura y Ganadería
Secretaria de la Niñez y AdolescenciaMinisterio de Obras Públicas y Comunicaciones
Secretaría de Emergencia NacionalMinisterio de Defensa
Instituto Nacional del IndígenaSecretaria del Ambiente
Viceministerio de la Juventud Dirección Paraguaya de Itaipú Binacional
Secretaría de la Función Pública PETROPAR (Petróleos Paraguayos: empresa estatal)
Dirección Paraguaya de la Entidad Binacional Yacyretá

El esquema de fuerzas configurado por los ministros y ministras del nuevo poder ejecutivo incluye actores radicalmente distintos en términos ideológicos, de intereses y lucha por la desigualdad. Por ejemplo, un director de Itaipú puramente neoliberal ligado a sectores de la derecha ideológica del país y a los intereses brasileros. Pero asimismo, se designó nuevamente a un ex ministro de economía del primer período del actual presidente Duarte Frutos, mentor de medidas económicas pro FMI, sensiblemente cuestionadas por los movimientos sociales. También a un ministro de Educación de extracción colorada (con el mismo cargo durante la presidencia del Gral. Rodríguez), bajo cuya cartera está el principal organismo de juventud (Viceministerio de Juventud), y la Secretaria de Emergencia Nacional, éstos últimos provenientes del P-MAS, un partido marxista eminentemente de jóvenes de dos años de creación. O hasta un ex sacerdote como titular de la Secretaría de Acción Social con amplio reconocimiento por sus valores de honestidad y compromiso social.

Como se puede observar, en el gerenciamiento de las Políticas Públicas Blandas6, se encuentran referentes reconocidos por sus trayectorias personales o porque están relacionados al campo popular, en relación con movimientos sociales y parte tanto de la izquierda socialdemócrata como socialista; en tanto en los ministerios con mayor poder económico y político como Hacienda (MH), Industria y Comercio (MIC), Agricultura (MAG), verdaderos hacedores de Políticas Duras, serán conducidos por políticos, técnicos y empresarios fuertemente identificados con el capitalismo y la democracia liberal, en sintonía en cuanto al libre mercado con las políticas económicas del ultimo gobierno colorado.

En este sentido, si a la Política Pública de Juventud se la ubica dentro de la Política Social, será errado limitarla a unos pocos sectores sueltos: por el contrario exigirá -tal como unánimemente lo sugieren los especialistas- que atraviese todos los campos de las Políticas Blandas (derechos sociales, culturales, ambientales), y que también, como lo manifiestan los movimientos juveniles más combativos, que se pueda asociarla a las decisiones económicas, agrícolas, industriales; vale decir, en todas aquellas decisiones que hacen al modelo de desarrollo e impactan en sus derechos económicos.

Probables escenarios y la suerte de la juventud

Sin duda, el escenario que se configurará de ahora en más con el gobierno de Lugo está determinado por un sinnúmero de factores. Dejando de lado en el análisis las variables externas, la marcha de su gobierno dependerá, por un lado, del comportamiento del Partido Colorado (logrando zanjar las diputas internas y su otrora unidad aglutinante, o acrecentando su fragmentación) y, por otra, de la resolución de las disputas por el poder de al menos tres fracciones del PLRA, partido tradicional que incluso se podrá “retirar” del gobierno si se llegara a producir una crisis gubernamental de magnitud, ya sea a causa del dominio del poder estatal o por desacuerdos con el tipo de orientación de sus políticas públicas (por ejemplo, una radical reforma agraria o cambio del modelo agroproductivo exportador).

Un escenario de más capitalismo con políticas de juventud

Por la diagramación de la alianza que se cristaliza por ahora en este nuevo esquema gubernamental, dominado por la columna de la derecha del cuadro de arriba (en relación con parlamentarios, embajadas y medios de comunicación afines), es probable esperar un primer escenario en el cual no se altere en demasía el control de los medios de producción y se tienda a un capitalismo más limpio, sin vínculos con la mafia o la informalidad, orientación posiblemente acompañada por intentos más serios de políticas públicas favorables a las nuevas generaciones.

Con la imposición de las fuerzas con lógica economicista, es esperable un esquema en el cual se enfatice la preponderancia de las políticas duras sobre las blandas, y es de presumir por tanto que continúe primando la lógica del mercado; enfatizando las inversiones de capital, donde se vea con preocupación y nerviosismo todo lo que se asocie a costos sociales, legitimidad de la propiedad de los latifundistas, libertad de importación aún de bienes no necesarios, etc.

Este lineamiento que no hay que descartar, se orientaría a facilitar dispositivos para que los individuos sean vinculados a diferentes servicios privados, concibiéndolos así como sujetos atomizados que intercambian y consumen en el mercado y en la esfera pública. En este escenario, se pretenderá que las personas jóvenes puedan realizar en el mercado sus planes individuales, aunque en un país estructuralmente desigual, los beneficios tangibles serán para pocos jóvenes y las penalizaciones para muchos. En este tipo de terreno socioeconómico, es posible que haya un esfuerzo concomitante para que mejoren las políticas públicas asistenciales a los grupos más excluidos por dicho modelo de desarrollo, de modo tal que se puedan alivianar las consecuencias de la pérdida de sus derechos. Para lo cual, se requerirá establecer por primera vez una institucionalidad en el campo de la juventud (ya sea, creando una Secretaría con rango ministerial o una Dirección Nacional), con cierta solvencia técnico-política para emprender eficientes y eficaces Políticas Públicas de Juventud. Inclusive, éstas podrán ser de corte transversal, con fuerte orientación en la eficiencia y coordinación intraestatal, probablemente generando una alta innovación en el Paraguay al apelar al concurso y la tercerización competitiva de proyectos para que sean ejecutados por los municipios, ONGs y otras entidades privadas.

Aquí el Estado financiaría los programas de juventud y otros actores los implementarían vía proyectos, planteando como requisito para lograr ser usuarios la cofinanciación por parte de los jóvenes-clientes, emergiendo de este modo un mercado que subsidia la demanda de beneficiarios7 en cuyo seno surgiría con fuerza la categoría de jóvenes de proyectos. Muy probablemente, en este esquema neoliberal y administrativo de Políticas de Juventud -vinculado a las propuestas de los organismos internacionales-, incluso convocando a jóvenes en torno a propuestas y para la asistencia a foros, aunque bajo formatos de aparente participación (algo similar a lo permitido por varios de los viceministerios de juventud colorados), que al final implicará la consecuente decepción de los movimientos juveniles y la despolitización de la juventud.

A su vez, en este escenario se pueden prever tres variantes:

  • La opción más amigable con la juventud dentro de este primer escenario, es la de convencer a los ministros más ortodoxos -y a parlamentarios conservadores- de la justicia y conveniencia de medidas distributivas que prioricen a la juventud, así como a otros sectores postergados, como los indígenas, campesinos, migrantes e indigentes. Para luego así acumular fuerzas junto a los movimientos sociales y juveniles de tal modo de convencer a los grupos económicos y sectores altos en contribuir con recursos a la implantación de Políticas para la Juventud. Serán así las típicas políticas “para” la juventud de control e impronta autoritaria, siendo que las juventudes demandan aquellas políticas construidas “con” la juventud.
  • La otra variante, es la configuración de un gobierno aggiornado con un discurso progresista en lo social pero conservador en lo económico que reniegue de tomar medidas concretas que toquen intereses de las corporaciones y estructuras existentes. A lo sumo se producirá una jerarquización del organismo rector en juventud, se podrá legislar normativas (ratificar la Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes, Ley de Juventud, aumentar un poco más el presupuesto, etc.), y hasta convocar a atractivas consultas, y crear programas para ciertos segmentos juveniles, pero direccionados unilateralmente desde las alturas del poder, sin empoderamiento de los sujetos jóvenes y, obviamente, sin resolver los problemas y demandas de la agenda de las organizaciones juveniles.
  • De vocación menos alternativa que en las opciones arriba comentadas, y elitista, por tanto sin voluntad para dialogar con las fuerzas juveniles e invertir recursos en políticas sociales y culturales para las juventudes violentadas en sus derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, un tercer desarrollo consistiría en seguir con un esquema capitalista pero ahora con fuerte control estatal, estimulando sectores económicos cuya dinámica se retroalimente de los sectores juveniles de mayor formación laboral y de aquellas personas jóvenes que puedan ser ocupadas con flexibilidad como mano de obra barata, tanto en el sector servicios (financieros, comercio), los agronegocios (empresas agroexportadoras de transgénicos o de agrocombustibles), como en algunos sectores de punta e industriales emergentes (informática, acero, metal mecánica y maquilas).

Democracia sustantiva con políticas dirigidas a las demandas juveniles

Un segundo escenario, es emprender Políticas Públicas de Juventud inspiradas en las conocidas propuestas de los movimientos sociales, fuerzas políticas progresistas y pensamiento de las organizaciones juveniles de mayor trabajo en el espacio público y de la juventud que apoyó a Lugo9, tal como se aprecia resumidamente abajo; en el marco de la constitución de un nuevo tipo de Estado de estilo no adultocéntrico, provisto de sus funciones sociales con fuerte vinculación ciudadana.

Cuestiones a debatir en la agenda del nuevo gobierno

Promesa electoral de Lugo y demandas de los movimientos socialesAlgunas demandas de la Juventud para la agenda futura
Generación de empleo y cumplimiento de leyes laboralesPosibilidades de acceder al empleo, capacitación y profesionalización
Universalización de la educación y la capacitaciónEducación pública, gratuita y de calidad (no sexista)
Reforma AgrariaAcceso a la tierra y recursos productivos
Universalización de la saludServicios de salud gratuitos que aseguren los derechos sexuales y salud reproductiva
Fin a la corrupción e impunidadCumplimiento de los DD.HH y la no discriminación
Políticas de viviendasLibre expresión y participación
Reactivación económicaPropuestas de recreación y culturales-artísticas educativas
Renegociación de los tratados energéticosCuidado del medio ambiente
Fin a las fumigaciones de agrotóxicos y cuidado del patrimonio naturalBoleto Estudiantil Secundario y Universitario

Para lo cual será preciso varias cosas, entre ellas una alta valoración de las políticas blandas, que liquide el orden patrimonial-corporativo, en sintonía con un plan de reconversión y recuperación económica. La otra es reactivar ahora como política pública -favorecida por la impronta demócrata cristina de Lugo- la experiencia de los ñemongueta guazú, de diálogos democráticos, en este caso con diversos sectores de juventud. Este ideal pero factible escenario más proclive a la condición joven con una nueva estructura de poder descentrada e incluyente, se pone en línea precisamente con las “promesas de campaña de Lugo”, con políticas que contrarresten las dinámicas del capitalismo salvaje. Aunque ante un Parlamento Nacional de derecha y opositor al nuevo Presidente10, se precisará concretizar con éxito una constituyente con activa participación ciudadana. Téngase en cuenta que en el sistema político paraguayo, para “tocar” la morfología del Estado, el control de la economía formal o las actividades comerciales mafiosas se necesitará una gran fuerza política.

Es preciso recordar, que una de las causas que explican la victoria presidencial de Lugo es el voto joven y el importante espectro de fuerzas progresistas (las incluidas o no en la APC) a quienes les prometió cumplir con sus reivindicaciones. De lo contrario, varias organizaciones sociales y políticas, condicionan el mantenimiento de su apoyo sólo si se cumple con las demandas incorporadas en el programa electoral, las cuales están dispuestas a movilizarse y acelerar las presiones de reforma agraria, por ejemplo, masificando la ocupación de latifundios.

En esta vertiente asociada a un cambio de políticas y calidad institucional, se alcanzaría con una necesaria reforma constitucional, con una moderna institucionalidad inspirada en la democracia de lo público, que además ponga freno al nuevo modelo de acumulación basado en monocultivos de exportación, y abra paso al despliegue -con apoyos de parte de las bases católicas y campesinas del Partido Liberal y el Colorado- de reformas estructurales de fondo, tales como reforma agraria y agroindustrialización, distribución del ingreso, seguridad alimentaria, acceso universal a la salud y la educación, y otras.

Dichos lineamientos estructurales permitirán el consecuente crecimiento económico, donde indefectiblemente para que sea virtuoso, será preciso que esté contemplada la generación joven como actor estratégico de desarrollo, inaugurando prácticas que por fin admitan canalizar las energías y juicios reflexivos de la ciudadanía en la vida pública. Se trataría de un escenario que sitúe a las personas jóvenes como ciudadanos, mediante normas y espacios institucionales que permitan operacionalizar su ímpetu participativo. En esta lógica ciudadana, las personas jóvenes y sus organizaciones intervendrán directa y sostenidamente en el debate y diseño de las Políticas de Juventud, desde la diversidad a nivel barrial/comunitario, municipal, departamental hasta central, todo lo cual a su vez aumentará la credibilidad en la política institucionalizada. Con dicha promoción de la participación, no sólo se podrá llegar a la fijación de la agenda y al diseño de medidas, sino también a su correspondiente accountability, previendo modalidades transparentes de control y evaluación por parte de las organizaciones y movimientos juveniles sobre el desarrollo de las políticas de juventud y la responsabilidad de los funcionarios.

En estas nuevas circunstancias, además de las asociaciones juveniles que expresan sus preferencias afines, la democracia se podrá profundizar con la participación, así como de sus demandas -y estados de opinión- de aquellas personas jóvenes que hasta ahora no están vinculadas a sistemas organizacionales. Desde dicha democracia sustantiva de alta intensidad, se exigirá tener sumo cuidado de no pretender subordinar o controlar a las expresiones juveniles por parte de fuerzas políticas que manejen recursos, sino por el contrario, es recomendable que favorezcan la autonomía y el empoderamiento juvenil.

En síntesis, el inminente escenario del futuro gobierno se presenta incierto. Genéricamente, mientras el primer escenario apuntado puede resultar engañoso para la enorme esperanza de la juventud paraguaya, al adoptar políticas mejoradas en relación a lo que ya se viene ensayando, por causa de la presión de la oligarquía nacional y latifundistas sobre las decisiones, ofreciendo algunas “respuestas a medias” a las demandas de Políticas de Juventud, en el segundo se apuntaría a una nueva distribución del poder en el cual el gobierno se recostaría en los movimientos sociales y el mayoritario sector juvenil -acelerando la autonomía ciudadana-, muy probablemente con fuertes reacciones de los grupos hasta ahora privilegiados, pero que de plasmarse en la realidad, sin dudas las generaciones jóvenes serán las beneficiarias directas de este escenario. De todas maneras hay que ser cautos para asegurar cuál será el escenario definitivo en sus diversas variantes posibles. La sociedad civil organizada y la juventud están atentas a lo que próximamente suceda, una vez asuma el nuevo gobierno.

Notas de rodapé:

  1. Presidentes de las “seccionales” coloradas diseminadas por todo el territorio nacional, además de su función intermediadora, desde la época Stroessner son centrales poderosas de clientelismo político y del aparato electoral.
  2. Que incluye desde el Partido Liberal Auténtico (PLRA), el Partido Revolucionario Febrerista (PRF), Partido Democrático Progresista (PDP), Partido Movimiento al Socialismo (P-MAS), País Solidario (PS), Partido Encuentro Nacional (PEN), Bloque Social y Popular, Movimiento Resistencia Ciudadana, Fuerza Republicana y unos pocos movimientos sociales y políticos más.
  3. Según Mariellle Palau y Guillermo Ortega, este archipiélago de posiciones progresistas, ya sea integrando algunas de las más de 10 listas o mediante el apoyo de sus dirigentes, sea desde movimientos populares que no explicitaron su apoyo, o el caso de la Federación Nacional Campesina (FNC) la cual directamente llamó al voto en blanco, explica que “aunque el 10% de la población que participó del proceso electoral votó a sectores progresistas y de izquierda, solo tres senadores forman parte del nuevo Parlamento, en el caso de que hubieran ido unidos, al menos hubiera ingresado el doble”. En tanto los resultados en Asunción son peores todavía, donde “los sectores progresistas y de izquierda en su conjunto representan el 22,6%, sin embargo, se obtuvo una sola banca en la Cámara de Diputados” (Ver “El nuevo escenario de diputa de los intereses populares”, a ser publicado por el Observatorio Social de América Latina/CLACSO, octubre 2008).
  4. Resulta interesante recordar que en un Foro de Juventudes de Partidos Políticos Progresistas del MERCOSUR realizado en San Pablo durante el 2007, el ex obispo acompañó a la delegación paraguaya. En aquel entonces fue invitado, además de organizaciones juveniles, el Partido País Solidario, la Juventud Comunista y Tekojoja. En la ocasión Lugo fue la única figura política adulta invitada.
  5. Como otro signo elocuente de las altas expectativas de la ciudadanía joven hacia Luego, Diego Segovia observa que durante los festejos de la victoria de la Alianza del 20 de Abril, se generó en las calles toda una enorme energía en su mayoría de gente joven: “...para sentir el aliento de esa nueva vida que estaba iniciando la sociedad paraguaya. Sin duda, más de la mitad, o quizás hasta las tres cuartas partes, eran jóvenes que por primera vez podían soñar con el renacer de in Paraguay justo y trasparente” (25). Ver “Aires nuevos y desafíos grandes” (Revista Acción Nº 284, Junio 2008, CEPAG, Asunción).
  6. Desde la CEPAL se ha recuperado esta distinción de Amory Lovins, conceptualizando a las políticas blandas, como aquellas que no tienen relación directa con el proceso productivo, así como una parte de las políticas ambientales; por lo general estas políticas se dirigen al conjunto social, inclusive resultan más difusas, pues se pueden dirigir a generaciones que no han nacido aún. Por su parte, las políticas duras se relacionan directamente al proceso productivo (bienes y servicios), por ejemplo, las políticas económicas (salarial, cambiaria, tributaria) o de agricultura, cuyos resultados son más palpables al corto plazo y pueden favorecer exclusivamente a los grupos dominantes. O por el contrario, pueden ser socialmente más abarcantes, proporcionado beneficios tangibles a la juventud, a las mujeres, desocupados, al campesinado y pueblos originarios. Ver “Estado y formulación de políticas sociales en América Latina” (CEPAL LC/R.845, 1990).
  7. En las discusiones sobre la efectividad de los Paradigmas de Políticas Sociales hay interesantes discusiones y análisis. Respecto al actual “Paradigma Emergente” basado en el subsidio a la demanda, la descentralización y la focalización, Rolando Franco estima que dado el poco desarrollo de este tipo de modelos de intervención en América Latina, las evaluaciones todavía no arrojan resultados claros sobre el alcance de sus impactos. “Seminario Política Social en América Latina” (FLACSO/Paraguay, diciembre 2007).
  8. Interesante clasificación que precisamente hace Juan Sáez Marín (1988). Ver “El Frente de Juventudes. Política de juventud en España de las Posguerra (1937-1960)”, Siglo XXI, Madrid.
    9 Un buen punto de partida para este nuevo camino es recoger todo lo ganado hasta el momento, por ejemplo: i. el “Plan de 100 Días de Gobierno: Propuestas Bases de Políticas Públicas de Juventud” elaborado en las discusiones en el seno de la Mesa de la Juventud Patriótica para el Cambio (JPC), la cual reúne en su ceno a una mesa de juventud con 16 miembros que ha trabajado en varias propuestas de Políticas de Juventud, ya presentadas al electo presidente; ii. a las agendas construidas en diferentes espacios de articulación de juventudes; iii. los esfuerzos anteriores, como cientos de foros y documentos sobre la realidad juvenil; iv. así como el documento de “Lineamientos para una Política Nacional de Juventud” y los insumos obtenidos desde junio del 2005 con el apoyo del UNFPA, el BID y la OIJ.
  9. Téngase en cuenta que la precaria y relativa unidad del movimiento popular y la fuerte presencia en el Parlamento del partido del Gral. Oviedo (UNACE) y otras fuerzas conservadoras como el Partido Patria Querida, más el fuerte dominio que aún retiene allí el Partido Colorado, abre una muy probable difícil cohabitación de poderes dentro del Parlamento, con las consiguientes resistencias a los cambios propuestos por Lugo y sus aliados.

* Coordinador de la investigación “Juventudes Sudamericanas: diálogos para la construcción de la democracia regional” en Paraguay. Integrante de Base-Is.

 

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